Tegucigalpa, 18 de mayo del 2020. La Secretaría de Seguridad anunció hoy la creación de la Unidad de Control de Riesgo Sanitario y Bioseguridad,  adherida a la Dirección Policial de Investigaciones (DPI), que tendrá a su cargo la responsabilidad de investigar, hacer cumplir el marco normativo y la implementación de los protocolos de seguridad para la reapertura inteligente del comercio en Honduras ante la pandemia de coronavirus.

El Ministro de Seguridad Julián Pacheco Tinoco dijo se crearon herramientas especiales porque a medida se iba avanzando con la pandemia, se encontraron muchos problemas que debe tomar en cuenta las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional ya que están en la primera línea de respuesta.

Agregó que se llegó a la conclusión de “que no sólo es crear protocolos, construir y decir que se tiene, sino que el Estado debe verificar que los mismos se lleven a cabo o se cumplan”.

“Y ante eso se ha visto la necesidad de crear una unidad especial de investigación y a la DPI se le dio la obligación de conformar la unidad porque la pandemia lleva a temas especializados”, explicó.

Pacheco indicó que los temas requieren no ser evaluados solo por policías, sino también por especialistas que realicen el trabajo, y por eso se le entregó la responsabilidad a la DPI.

La nueva Unidad

El comisionado Rommel Martínez anunció que “la Unidad se indexa a la DPI para aprovechar ya la capacidad instalada con que se cuenta por parte de las unidades científicas en laboratorios que ya tiene desde hace tres años”.

Expuso que como parte de la comisión interinstitucional para la gestión inteligente de la pandemia, y también para aportar la información necesaria para realizar una apertura inteligente, la unidad se deriva de la DPI con un jefe que es el mando estratégico que va a tener la misma.

“Es la Unidad de Control de Riesgo Sanitario y Bioseguridad; esta unidad deriva de la DPI”, indicó Martínez.

Detalló que la nueva unidad tiene tres secciones importantes para realizar su trabajo: “Cuenta con la Sección de Seguimiento a Contagios, Sección de Cumplimiento del Marco Normativo y la Sección de Vigilancia y Sanitización”.

Dentro de las obligaciones, refirió, se debe “trabajar de inmediato con evaluaciones clínicas y desinfección, reunión sobre las auditorías a realizar; se solicitará además la demostración de simulacros de bioseguridad” en los lugares que quieran volver a la actividad.

Del mismo modo, Martínez explicó que se procederá a toma de muestras de los elementos utilizados en la sanitización o protocolos de seguridad, se realizará la inspección y se entregarán informes.

En la Sección de Seguimiento a Contagios se trabajará con la Secretaría de Salud, aprovechando la capacidad de penetración que tiene la Policía Nacional en todo el país, y en las comunidades, así como con la experiencia en el área de investigación, señaló.

El jefe de la DPI explicó que en ese marco surge el interés de conocer la información sobre dónde empezó un contagio y hacia dónde prosiguió al no realizarse los controles correspondientes.

La segunda sección, que es la de Cumplimiento de la Normativa, es el soporte efectivo y coercitivo para garantizar que el marco normativo sea cumplido de manera efectiva.

“Aquí pasa por la responsabilidad de las empresas que vayan reaperturando, pero igual por los usuarios que acudan a los comercios”, dijo.

Martínez añadió que la tercera sección, que es la de Vigilancia y Sanitización, va enfocada a las labores de control a lo interno de la Policía Nacional y otro ente que lo requiera, porque “si no se aborda como se debe, se corre el riesgo de que no se disminuya toda la visión que las instituciones deben seguir cumpliendo a pesar de la pandemia”.

Un equipo robusto

Martínez expuso que una unidad básica de la Unidad de Control de Riesgo Sanitario y Bioseguridad debe estar integrada por tres oficiales de Policía que representan el mando estratégico; dos perfiladores, que indagarán sobre la información que exista alrededor de las personas que trabajan en los diferentes sectores del comercio; dos médicos clínicos por unidad, un analista con herramientas, dos médicos epidemiólogos y dos expertos en microbiología, un ingeniero químico, uno industrial para evaluar procesos, y dos investigadores.

“Este es un equipo bastante robusto, completo, para portar con información que antes no se obtenía desde los diferentes entes de control”, manifestó el jefe de la DPI.

Nueva institucionalidad

Al respecto, el presidente Hernández reconoció que “esto (la pandemia) nos ha venido a perjudicar a todos y en base a eso debemos construir una nueva institucionalidad para hacer frente a la apertura inteligente de Honduras, pero contamos con la responsabilidad de todos los hondureños porque esta parte es vital”.

La dinámica de la unidad en sus facetas obedece a la articulación que tendrá con la sección de seguimiento a contagios, con los miembros de Sinager y los tomadores de decisiones a partir de la trazalidad que hagan de cada uno de los casos y de los análisis que hagan los especialistas de la DPI.

La sección del cumplimiento del marco normativo tiene un espacio férreo con el Ministerio del Trabajo, y se articula con el Ministerio Público cuando las desatenciones de la empresa constituyan un riesgo o entren en actividad delictiva en base al Código Penal.