Presidente Hernández destaca la labor del soldado hondureño

Comayagüela, 4 de octubre del 2020. El presidente Juan Orlando Hernández destacó hoy en Cadena Nacional de Radio y Televisión, el papel de las Fuerzas Armadas y en especial del soldado hondureño frente a enemigos como la pandemia de covid-19, criminales, maras y pandillas, así como en la defensa de la soberanía nacional, y subrayó que Honduras tiene en esa institución a sus mejores hijos.
A continuación el discurso del presidente de la República:
Hoy 3 de octubre nuestro país celebra el nacimiento de uno sus hijos más pródigos, más valientes, más entregados.
Uno que sacrificó su vida entera por la patria y nos heredó el sentimiento de orgullo y amor a Honduras, el General Francisco Morazán Quezada, y es así que bajo sus principios, su moral y ética, se forma el valiente soldado hondureño, que celebra hoy también su día.
Este año ha sido uno muy difícil para el mundo entero, el más difícil de nuestra historia moderna, en donde nos enfrentamos a un enemigo desconocido y libramos una guerra en donde son necesarios y se conocen los mejores hombres y mujeres que tiene un país.
Una guerra diferente, sí, pero una guerra al fin, y en una guerra la sociedad requiere de sus mejores soldados, de sus mejores hijos, y Honduras ha sido bendecida por contar con ustedes, soldados hondureños.
Muchas gracias; en nombre de todo un pueblo les doy las gracias por su entrega, porque mientras todo el país se encerró para protegerse de este mortal enemigo, ustedes salieron a enfrentarlo, sin temor, con valentía, defendiendo así a todos y cada uno de nosotros.
Defender la vida hoy en día también es una obligación de todos los hondureños, es una responsabilidad de todos, para todos.
El uso de la mascarilla, el distanciamiento apropiado y el lavado de manos es a la fecha la mejor defensa contra el covid-19, aún más que la vacuna; así lo ha asegurado el director del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) en Estados Unidos.
Es por eso que enviamos al Congreso (Nacional) la iniciativa de ley para el uso obligatorio de mascarilla, porque solo así podemos enfrentar de manera responsable la reapertura a esta nueva realidad.
Toda reactivación pasa por seguir estos tres pasos. No hay otra manera de hacerlo. No podemos tener una cosecha exitosa de café, que se pronostica como excelente, si perdemos una sola vida por la falta de protección; no podemos operar el transporte público sin seguir estas simples, pero vitales medidas de bioseguridad.
El futuro de nuestro país está en nuestras manos.
Ustedes, soldados hondureños, deben trabajar por dar ese ejemplo y por cuidar que se cumplan estas medidas (de bioseguridad) que protegen la vida, función que ustedes cumplen a cabalidad, con tesón, por agua, mar, cielo y tierra, frente a la pandemia y otros enemigos que siempre están dispuestos a atentar contra Honduras.
No ha habido un rincón de nuestra patria que no haya recibido el apoyo de Honduras Solidaria. Más de tres millones de personas en alta necesidad recibieron de sus manos la ayuda solidaria del pueblo hondureño y eso, eso es defender a su pueblo, que es su llamado constitucional.
Proteger la soberanía nacional, dar seguridad, son tantas sus funciones y tan amplia su labor, que sabemos que estos últimos 6 meses han sido más difíciles de lo normal, porque durante la pandemia ustedes siempre han estado ahí, dispuestos a dar la vida, si es necesario, por personas que ni siquiera conocen, que nunca han visto y eso, eso, habla mucho de la calidad de un ser humano, de su formación, de su crianza.
Por eso quiero también agradecer en este día a sus familias, de donde ustedes vienen, porque al sacrificarse ustedes, se sacrifican también ellos, sin verlos por semanas, a veces meses, porque viven con el temor de que un día puedan avisarle que su hijo, esposa, padre, madre, hermano, amigo, ha perdido la batalla, ha perdido la vida en servicio a la patria.
“Alta es la noche y Morazán vigila”. Honró así, en un bello poema a nuestro héroe, uno de los más grandes poetas de la historia: Pablo Neruda, y así es la vida de nuestro soldado, en vigilia constante, en largas horas de trabajo, desde la Isla del Cisne a la Isla Conejo, protegiendo nuestra soberanía.
Cuidando el bosque de los enemigos que lo talan e incendian, cuidando nuestros cielos y mares de criminales que intentan introducir veneno a las montañas de La Mosquitia, a las estepas de Olancho o a las costas de Colón.
Por tierra, bajo el intenso sol del mediodía, bajo la lluvia, a altas horas de la noche, en barrios y colonias de todo el país, combaten a estos mismos criminales que aliados con violentos y organizados grupos terroristas, como las maras y pandillas, nos han traído luto y dolor por muchos años.
Pero hoy, gracias a su trabajo, al esfuerzo en conjunto con países amigos y los demás entes de justicia del país, logramos lo que parecía imposible hace 7 años: dejar de ser el país más violento de la tierra, reduciendo la tasa de mortalidad cerca de un 60 %.
Y eso, compatriotas, no sólo es una cifra, no sólo es una estadística, eso también es proteger Honduras, es salvar miles de vidas, exactamente más de 75.000.
Sé que me quedo corto con este agradecimiento a todas sus labores, a todo el sacrificio que hacen por nuestra Honduras; quisiera poder tener el tiempo suficiente en este discurso, sobre todo para enviar un mensaje a esos detractores de la noble labor de nuestros soldados, que por su disciplina e integridad realizan labores como la de impulsar el desarrollo agrícola del campo hondureño, abandonado por décadas.
Sé que me quedo corto con este agradecimiento, porque cuando recientemente vemos el campo florecer con los productores del Corredor Seco, que antes sembraban maíz y frijoles y maicillo, y que a duras penas era para subsistir, ahora están saliendo alrededor de 25 millones de libras de vegetales y frutas, que antes no se producían en Honduras.
También ahora el productor de frijol ha puesto en alto el nombre de Honduras porque estamos exportando, estamos transformando el agro de Honduras y las Fuerzas Armadas son parte de esa transformación.
Ha sido un trabajo arduo, y aunque así aún debemos enfrentar las críticas, y aunque era necesario escucharlas para saber lo que se podía tomar de lo bueno, y si no seguir adelante sin detenerse porque la misión hay que cumplirla a como dé lugar.
Pero también es bueno contar a los detractores de la noble labor de nuestros soldados, que por su disciplina e integridad realizan labores especiales que hoy en día no cualquiera hace. Y no existe otra institución que tenga esos compromisos.
Soldados de mi patria, los buenos hondureños somos más, y los buenos hondureños no menospreciamos; reconocemos y respetamos lo que ustedes hacen por el pueblo hondureño.
No se equivoquen: la institucionalidad de las Fuerzas Armadas de Honduras son la garantía del buen trabajo y sus hechos hablan por ellos.
Decía el General Morazán: “La grandeza de un pueblo no se mide por la extensión de su territorio, sino por la dignidad y el honor de sus hijos”. Honduras cuenta en sus Fuerzas Armadas con sus mejores hijos.
Siéntanse orgullosos de portar ese uniforme, sientan ese orgullo que los acompañará hasta el último día de sus vidas, porque no hay honra más grande en la vida que la de servir al prójimo, y ustedes sirven a más de nueve millones de hondureños todos los días. La patria se los agradece.
Feliz Día del Soldado.
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